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El río Côa tiene 140 km de longitud y es gemelo del Águeda: ambos nacen en el pico de Las Mezas, cerca de Navasfrías. El Côa es territorio de castillos y de puentes; de robledales escasos en Portugal y de santuarios de arte paleolítico. Los territorios de la margen derecha
de este río pertenecieron al Obispado y a la Tierra de Ciudad Rodrigo hasta 1296, en que el rey don Dionisio los tomó por las armas. En 1297 pasaron jurídicamente al reino portugués en virtud del
Tratado de Alcañices. En la historia mirobrigense se conoce a estas tierras como
Las Reigadas y en ellas se esconden algunas aldeas para
descubrir.
La situación de Sortelha se enseña al acercarnos, con la silueta de una pequeña torre encaramada en el berrocal de granito y el conjunto medieval, cercado por un cinturón de muralla que realmente traza la silueta de un anillo. Por algo forma parte de la
Red de Aldeias Históricas de Portugal. Se cuenta que el nombre le viene del vocablo español sortija; en portugués se llamaría
anel. Ya a las puertas de la fortaleza habrá que admirar un espléndido
pelourinho de gayola, subir al patio bajo un matacán, acceder a la ronda de muralla y contemplar el paisaje sobre el
valle.
Almeida era en el s. XVIII, tras la de Elvas, la segunda fortaleza más importante del país. Su planta forma una estrella asimétrica de 12 puntas, con baluartes y revellines. La muralla tiene un perímetro de unos 2,5 km, con un foso que alcanza en algunos puntos los 60 m de anchura y los 10 de altura. Esa planta que vemos actualmente data de finales del s. XVIII, aunque la historia de las fortificaciones en sus alrededores se remonta muchos siglos atrás.
Durante la Guerra Peninsular, la plaza capituló, tras 17 días de asedio, ante el general francés Massena en 1810 —un día después de la explosión del polvorín, que mató a 500 soldados— y en 1811 Wellington la recuperó, ya abandonada, tras huir los franceses aprovechando la noche.
Castelo Rodrigo
es una población monumental incluida en la Red de Aldeias Históricas de
Portugal, encaramada a un cerro, en una prolongación de la Serra da Marofa. Incendiado en 1640, las ruinas del palacio de Cristóvão de Moura dominan estas alturas, bien visibles desde las tierras de Arribes y desde gran parte de la comarca de Ciudad Rodrigo. También destacan el
pelourinho, el Convento de Santa Maria de Aguiar, la puerta de oriente y la cisterna árabe.
El Parque Arqueológico do Vale do Côa
es un extenso yacimiento de arte rupestre al aire libre, declarado Patrimonio de la
Humanidad, con grabados que se remontan al Paleolítico Superior. Estas obras de arte prehistórico llevan en esas piedras varios miles de años, alrededor de 12 a 20 milenios. Las tierras que ocupan se distribuyen por el sector más profundo del valle del Côa, un río que discurre encajado a esas alturas. Para conocer los núcleos visitables de
Penascosa, Ribeira dos Piscos y Canada do Inferno es imprescindible conseguir plaza en una visita guiada, con base en uno de los tres centros de recepción de visitantes: Castelo Melhor, Muxagata y Vila Nova de Foz-Côa.
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